Jamás pensé que inauguraría El Mensajero Sideral con una historia así. A veces pienso que he andado tanto, por tantas veredas y bajo tantos cielos, que algún día iba a tocar algo así.
Lo conocí en 2006. Enero para ser exactos... cuando llegué a este edificio con mis maletas cargadas de sueños, como ya es costumbre. Era como cualquier otro (lucía, más bien) sij. Barba larga, turbante blanco, piel tostada. Lo que lo hacía diferente era esa mirada tan dura, esa expresión tan tosca, que Ramón vuelve a mi mente diciéndome "ya no me lo recuerdes".
En los pasillos me fui dando cuenta: era cerrado, necio, tosco... y estaba solo. Es "inofensivo" le dije a Sara. Me acuerdo cuando fue por el pastel para la fiesta de Pepito, cuando me dio un aventón, cuando entre risas fue por pizza, cuando me decía "Mr. Andrew is here". La cabeza se me llena de cuadros -muchos más de 24 por segundo- y aún así, no lo comprendo.
Fue un año y medio de vivir en la misma planta, de verlo caminar, reírse, neciarse, conversar, ocultar su edad, cerrarse aún más en su testarudez, buscar esposa, año y medio de escucharlo decir "voy a ser millonario". Y así parecía la última vez que lo vi en el edificio, cuando tocó a mi puerta y con una amplia sonrisa me dijo: Mira este llavero. -Es de un mercedes- respondí. "He ganado 15,000 dólares en dos casos, ¿ves? te dije que iba a ganar muchísimo dinero". Vestía un elegante atuendo negro y como siempre, resaltaba su turbante más blanco que nunca. Es la última imagen que tengo de él, viendo su espalda, alejándose con sus llaves en la mano, caminando hacia... ¿qué me importa? -pensé aquella vez- al fin y al cabo es un testarudo con la cabeza hueca y no voy a volver a verlo.
¿Ya te enteraste? ¿No sabes? Saber qué -le pregunté a Akki. Espérame un momento. Me quedé sentada en su cama, distrayéndome con sus fotografías mientras volvía. A partir de ahí tomar la nota impresa, ver la fotografía del hombre con turbante blanco y repetir sin cesar "no puede ser" fueron los 10 segundos en una hora más largos de mi vida. Akki, ¿qué es esto? Así como lo lees -me respondió.
A fuerza de amenazas, la prensa y el gobierno le quitaron todo lo que se ponía encima para ocultar su verdadera identidad. Deshicieron el turbante blanco hasta dejarlo convertido en un harapo sucio. Su traje Armani no logró cubrir toda la maldad, el odio, el pasado que llevaba escondiendo por años.
Mr. Singh, también conocido como Mr. Andrew, es un líder terrorista que hace 20 años secuestró un avión con 271 personas a bordo, amenazó con hacerlo estallar, lo desvió de su curso y forzó al capitán a aterrizar en Pakistán. Posteriormente dio una conferencia de prensa y se entregó a las autoridades. Pasó 10 años en una prisión pakistaní y estuvo condenado a muerte hasta que el gobierno le otorgó el perdón. Lo liberaron por motivos "de salud". Entró a Canadá como refugiado, con un nombre falso y un pasaporte afgano. Las autoridades se dieron cuenta 8 meses después, pero él ya había presentado su caso ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), obligando al país a llevar su caso a la corte para poder deportarlo a India, su país de origen.
Vuelve a Panjab, regresa a India, ejerce la abogacía y hazte rico, pero no pretendas, frente a millones de personas, que no tuviste la culpa, que eres un hombre de bien y que jamás lastimarías a nadie. Dices que no debemos tenerte miedo, que pena, es demasiado tarde, tu avión espera.
Para Tara, Ramón, I.P. y Sara, por su fortaleza, su orgullo étnico y la convicción con que defienden, cada uno desde su trinchera, su religión. Gracias muchachos. Yo también lo siento.
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